martes, 8 de mayo de 2012

Fonfría: una reflexión colectiva



Malas noticias traen de su reunión en Bruselas con el Comisario de Medio Ambiente, el presidente de la Junta de Castilla y León y dos de sus consejeros, el subdelegado del gobierno en León y la alcaldesa de Villablino. Y un mensaje claro: las resoluciones europeas sobre las explotaciones a cielo abierto de Laciana tienen que cumplirse. Algo que debería tomarse por lógico, porque los fallos judiciales se dictan precisamente para eso. Pero ya se sabe que lo del Estado de Derecho no es para algunos más que una frase hecha y recurrente cuando conviene.

En sentencia de 24.11.2011, el Tribunal de Justicia de la UE dejó definitivamente sentado que estas explotaciones vulneran normativas comunitarias. Aunque no era ejecutiva, esa sentencia fue la base sobre la que se dictó, muy poco después, la orden de suspensión cautelar de Nueva Julia por un juzgado de León. La explotación a día de hoy no tiene actividad, y sobre ella –téngase presente– hay pendientes otras denuncias. Por ello, la única que continúa hoy en activo es Fonfría. Donde, por cierto, se han “recolocado” los 56 operarios de Nueva Julia hasta ver qué sucede con su nueva tramitación, que debe estar en marcha con la promesa de ser realidad pasado el verano. Entre medias, se ha conocido que la Junta de Castilla y León decidió “allanarse” en los procesos judiciales pendientes sobre las autorizaciones de Feixolín, Nueva Julia y Ladrones para “restablecer su legalidad”.

A todas luces las actuaciones de la administración han hecho aguas por todas partes. Y eso que, cabe suponer, no todos los reveses trascienden. La maraña en que todo esto se encuentra desde hace mucho tiempo es ininteligible, pero conviene recordar que en 2004 llegó el primer dictamen motivado de Europa, y nadie hizo el menor caso. Sin embargo, en aquel mismo año la Junta de Castilla y León anuló la autorización de uso de suelo rústico para Fonfría, que había aprobado en 2001. También conviene recordar que las licencias de actividad, obra y apertura otorgadas por el Ayuntamiento de Villablino en 2001, siendo alcalde Guillermo Murias, fueron declaradas nulas por el Tribunal Superior de Justicia en 2008, tras recurso de algunos concejales del propio ayuntamiento. Uno de ellos, José Luis Suárez Pastor, fue luego teniente de alcalde y concejal de Medio Ambiente durante dos años, pero entonces, aunque Fonfría seguía ahí, no debía desagradarle tanto. Porque en esa etapa, el ayuntamiento comenzó la tramitación de una nueva licencia urbanística, por la que la empresa terminó pagando el ridículo precio de 19.084 euros. Esto ya lo rubricaría Ana Luisa Durán. Y entre unos y otros, que a fin de cuentas son los mismos, incluso tuvieron que declarar lesivos algunos de sus acuerdos. Es decir, que las propias administraciones que hicieron antes, tuvieron que deshacerlo después, eso sí, obligadas por los tribunales.

En 2001, cuando el ayuntamiento firmó el convenio con la MSP que contemplaba la explotación de Fonfría a cambio de contrapartidas materiales y económicas, algunos de los ahora posicionados en contra, hablaban de su necesidad imperiosa para mantener el empleo. Aquello que en 1985 algún lumbrera llamaba “balón de oxígeno”. Y no pocos de estos presentaron escritos y alegaciones en ese sentido. Otros estaban desaparecidos en combate, pisando moqueta bien pagada en algún gabinete de prensa institucional. Otros, al silencio de los corderos, arrancando hojas al calendario de la prejubilación. Y otros, ahora francotiradores, adormilados por el vapor de alguna térmica. Los que entonces protestaron, se encerraron, colgaron pañuelos verdes en sus ventanas y presentaron denuncias, se esfumaron. Y como salió el sol por Antequera, el ayuntamiento dio vía libre a Fonfría. Los pueblos de Orallo y Caboalles de Abajo, pese a su no inicial, terminaron acordando por medio de sus pedáneos contraprestaciones. El tiempo vino a demostrar –y a demostrarles– un grave error, porque es certeza, pese a que algunos no lo reconozcan, que no pocos puntos de esos acuerdos no se cumplieron y probablemente nunca se cumplan. Y hasta aquí hemos llegado: una década después de iniciada esa explotación, con dinero circulando aquí y allá, un nuevo cráter que ya veremos cómo queda. Como si con la lección de El Feixolín no hubiera sido suficiente.

Ahora, en Bruselas los responsables políticos se lamentan de la pérdida de 2.000 empleos directos e indirectos. Y uno se pregunta dónde están esos 2.000 empleos, que ya pudieran ser reales. Porque en realidad son bastantes menos, ni siquiera la mitad. No ha mucho que se hacían grandilocuentes promesas sobre el Pozo Calderón, pero la realidad es que en Laciana se pierden a diario empleo y calidad de vida. En Bruselas, si nada cambia el fin de las ayudas está fijado para 2018. En Madrid, recortes drásticos de ayudas y la incógnita de por qué derroteros va a ir el próximo Plan del Carbón. Todo camina en una dirección que, perdónese a uno la osadía, viene marcada desde hace ya muchos años. Y a los concejales de Villablino sólo se les ocurre un nuevo esperpento de Pleno, con la alcaldesa de Cabrillanes que no se sabe qué hacía allí, para acordar que Fonfría es imprescindible.

Todos los responsables políticos de este desastre y los ciudadanos de Laciana deberían hacerse una reflexión: ¿Qué es lo que se hace y se ha hecho ante un problema que no es nuevo y que algunos no han querido ver y reconocer hasta que resulta inminente? ¿Hasta cuándo se va a permitir, con esta pasividad, que el tiempo siga pasando en vano? ¿Qué piensan hacer cuando pasen los 18 meses que piden para que Fonfría se cierre “ordenadamente”? ¿Se van a restaurar esas más de 300 hectáreas? ¿Y qué va a pasar en 2018? ¿Se van a restaurar todos los espacios degradados, lo cual sería una fuente innegable de empleo e interés público? Porque ya no se trata del oso o el urogallo, que es a donde algunos llevan interesadamente el tema; se trata de un grave problema social y económico de una comarca de 10.000 habitantes y sus limítrofes. La administración –local, provincial, autonómica, estatal y también europea– tiene el deber de plantear, ofrecer y fomentar alternativas reales a Laciana. Claro está que los lacianiegos deben exigirlas. Y no vale decir, como hace la alcaldesa Ana Luisa Durán, que la cosa está muy difícil y el último apague la luz. No valen cartas lacrimógenas, soberbias y tan infantiles. Desde luego, existe y puede existir otro camino; seguramente muy alejado de una actividad ilegal, cuestionada constantemente y con tan poco futuro, que además de ofrecer un subterfugio con fecha de caducidad, compromete cualquier otra alternativa.

Este texto se publicó como Tribuna en Diario de León el 14 de mayo de 2012.

lunes, 2 de abril de 2012

Cualquier pintada


Léanlo bien y no piensen que es ciencia ficción: entre el pasado viernes y sábado, Manolo Sierra pintaba un mural en Valladolid, dentro de unas jornadas en homenaje a los maestros represaliados por el franquismo, organizadas por la Universidad de Valladolid y el Colectivo contra el Olvido. La tapia de más de cien metros en que se instaló su obra elaborada colectiva con varios vecinos de la ciudad, pertenece a un edificio de la propia Universidad en la calle Juan Mambrilla.

Ahora empieza lo bueno: tras la (presunta) llamada de un vecino que (presuntamente) habría denunciado la pintada “ilegal”, los servicios de limpieza del Ayuntamiento de Valladolid borraron el sábado por la noche -¡sí, el sábado por la noche!- todo rastro. ¿Por qué tiene un ayuntamiento que actuar a hurtadillas? El muro mejor de blanco, que ya irá cogiendo colorcillo con las emanaciones de los coches… pero desde luego nada de colorcillos ni homenajes ni alegorías a lo que, parece, no debe recordarse. Oficialmente el Ayuntamiento de Valladolid ha dicho que ha tratado el mural “como cualquier pintada en la vía pública, independientemente de su contenido político o ideológico”. Añadiendo que esta “cualquier pintada” no había recibido permiso de la autoridad competente. Pues vaya con los de Valladolid, que tratan todas las pintadas así, las borran al momento, incluso los sábados por la noche. Y uno, las veces que ha ido, ha visto siempre más de una, pero o tenían permiso, o justo esa noche las iban a borrar.

Y como, en fin, Manolo Sierra es bastante cabezota y muy aficionado al circo y al boxeo, que son artes de persistencia en el trapecio y de recibir y dar ostias, el domingo volvió a pintar el mural. Ya tiene algo de experiencia en esto de que le borren obras y ya una vez un pintor, dícese que ilustre, le llamó grafitero. Me lo estoy imaginando el domingo resumiéndolo todo en un “con dos cojones”. Y de momento el mural ahí está, aunque el alcalde León de la Riva ya lo ha dejado claro. Por si no lo recuerdan, el alcalde este es aquel de las “paridades-paridas”, la “señorita Pepis vestida de soldado” cuando Carme Chacón fue nombrada ministra de Defensa, los morritos de Pajín y algunas perlas más con las que, de vez en cuando, deleita a su público. Ahora se deja caer con el chiste malo de que este mural puede interpretarse como de apoyo a la huelga por sus colores republicanos. Y que tiene los días contados, que se lo piensa cargar otra vez. Los hay que lo ven todo del mismo color, aunque no tenga nada que ver.

En fin, las palabras del propio artista en alguna ocasión, que vienen muy a cuento: “Personalmente, yo no concibo un cuadro para que no sea visto. Cuando pintas eres un intermediario entre los deseos propios y ajenos. Sin embargo, el arte no figurativo tiene unas dosis de razón potentísimas, invita a leer una obra de una manera diferente, aunque es necesario que esto vaya precedido de una educación. Si desde niños se educa a la gente, verán el arte con más confianza y gozo. El problema no es sólo de los autores sino en la ausencia de una educación colectiva”.

Será eso.

martes, 13 de marzo de 2012

Mucha pena y poca gloria


El Gobierno de España acaba de anunciar, por boca de su ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, su renuncia entre otras obras a la construcción del Parador Nacional de Villablino. “No estamos en condiciones de acometer nuevos paradores”, ha dicho con toda claridad, argumentando la creciente y de mayor calidad oferta privada y, lógicamente, la situación financiera del erario público. Situación no sólo nacional, sino también de la propia empresa pública Paradores, que ha pasado de unos medios de 45 millones de euros en bonos del Tesoro en 2004, a un déficit superior a los 100 millones de euros a finales de 2011.

Cuando hace ahora más de un año un pequeño grupo de lacianiegos pedimos en un manifiesto público que no se demoliera el edificio de las antiguas escuelas salvo que existiera un “compromiso de manera oficial, fehaciente y por supuesto pública”, la alcaldesa Ana Luisa Durán se apresuró a decir que el Parador iba a ser una realidad sí o sí, que nada iba a cambiar el destino y que la promesa del ex presidente Zapatero no tenía vuelta atrás, porque además Miguel Martínez era el presidente de Paradores.

La realidad ya se conoce. La realidad, entonces, era que los presupuestos estatales se recortaban, el proyecto llevaba un retraso de años y la dotación presupuestaria que se había previsto -12 M€- se había esfumado, quedando en 250.000 euros para la demolición de un edificio público propiedad de todos los lacianiegos. La realidad, entonces, era también que mientras los lacianiegos vimos cómo se arrasaba un lugar emblemático y uno de los mejores bienes del ayuntamiento, Paradores inauguraba la remodelación del Parador de Villafranca del Bierzo y proseguía a buen ritmo las obras del de Corias, en la vertiente asturiana, a escasos 50 kilómetros de Villablino. Y la realidad, entonces y ahora, era también que muy pocos creían ya tras tantos vaivenes, discursos huecos y el paso del tiempo que el Parador fuera a hacerse.

La realidad, entonces como ahora, es la que es: Ana Luisa Durán cometió un grave error -otro más- que ha culminado con la pérdida de otro elemento más del patrimonio de los lacianiegos y lo que es más grave, ha estado más de siete años en un sillón muy bien remunerado en el Senado sin haber conseguido una sola obra (útil o inútil) para Laciana. Sin embargo, si se intenta buscar explicación, si la hubiere, no debe pasar desapercibida la componenda de fechas: en enero se derribó el edificio, en marzo se anunció una licitación del proyecto arquitectónico inminente que sin embargo tardó meses en llegar, después se plantó un cartelón inmenso… y en mayo fueron las elecciones. Titulares y recreaciones virtuales, ruedas de prensa y fotos, puestos de trabajo previstos, spas, habitaciones, salones y propaganda, mucha propaganda. Pero la realidad es de nuevo la que es: seis años de alcaldesa, siete de senadora y todo irreal. A muy pocos se les escapará que si esto ha llegado aquí ha sido por un claro caso de irresponsabilidad e ineficacia de la alcaldesa, pero también porque el resto de la Corporación Municipal lo ha permitido. ¿Qué harán ahora los otros 16 concejales, sobre todo la oposición? ¿Continuar con ese bochornoso silencio cómplice? ¿O crear otra plataforma o comisión para estudiar este nuevo “sucedido”?

Por si fuera poco, hace dos meses el mismo Ministerio de Industria anunciaba, en relación con los fondos para infraestructuras del Plan del Carbón, la suspensión -ya se verá si temporal o definitiva- de dichos proyectos, salvo los que se están ejecutando. Un recorte inmenso de fondos para las comarcas mineras, en el caso de Laciana superior a 30 millones de euros, que se quedan en un limbo de expedientes y cajones ministeriales. Proyectos como la peatonalización de la Plaza o la variante de Villablino, los centros sindicales de Villaseca y Caboalles de Arriba, la piscina climatizada, la ampliación del polígono industrial, los poblados castreños y otros, pasan así de inexplicables retrasos a la mera inexistencia. Sólo la residencia de estudiantes impulsada por la Fundación Sierra-Pambley, con una inversión de 3,5 M€, se está a día de hoy ejecutando y será una realidad. ¿No resulta chocante que solamente se ejecute el que viene de la iniciativa privada, mientras los que dependen del Ayuntamiento de Villablino duermen el sueño de los justos?

La respuesta de la alcaldesa a esta pregunta posiblemente vuelva a ser la misma, como ya ha sido, que quien ha ventilado esas partidas ha sido el nuevo gobierno del PP. La vieja táctica del calamar, sólo que sucede que por ejemplo el proyecto de la variante de Villablino (12 M€) duerme en los cajones del Instituto para la Reestructuración de la Minería del Carbón y Desarrollo Alternativo de las Comarcas Mineras desde el 2008. Es sólo un ejemplo de tantos. Entre 2008 y 2011 transcurrieron tres años de gobierno del PSOE, presidido por José Luis Rodríguez Zapatero, y con Ana Luisa Durán como senadora y, por supuesto, también alcaldesa. ¿Qué ha hecho?

Lo que sí ha hecho -todavía la semana pasada- es ir a Bruselas a decir a la Comisión Europea que el carbón tiene futuro, que sin él nos estrangulamos y que la finalización de las ayudas al sector en 2018 tiene que extenderse. Al unísono, el comisario europeo de Competencia, Joaquín Almunia (PSOE) ha dejado claro, como de tiempo atrás viene haciendo, el descarte total a la ampliación de las subvenciones a las minas no rentables. Lo que sí ha hecho es defender el mantenimiento de una minería a cielo abierto que los tribunales han declarado una y otra vez ilegal, la Unión Europea tiene en cuarentena y que en estos momentos no está, ni mucho menos, clara su continuidad.

Hoy, la realidad es que día tras día son menos los vecinos y los negocios que consiguen sobrevivir en la comarca, en parte debido al fin de la minería, en parte debido a la despoblación, pero en buena medida también por la inanición total del Ayuntamiento de Villablino y su alcaldesa: una incapacidad total de fomentar o llevar a cabo cualquier iniciativa, sacar adelante un proyecto o congregar a toda la comarca para exigir de una vez la implicación de las administraciones en este drama socioeconómico. Incapacidad, en suma, de dar esperanza alguna frente a tanta desolación. Hoy la realidad es que cada día está más claro que Ana Luisa Durán pasará -ya ha pasado- por el sillón con mucha pena y poca gloria.

Este texto se publicó como Tribuna en Diario de León el 15 de marzo de 2012.

jueves, 16 de febrero de 2012

Comentarios impopulares


Páginas y más páginas, fotos y más fotos, frases y más frases, y el problema sin ser abordado como merece. Todos mirando según la conveniencia del lugar y el momento. Como siempre. Todos esquivando según qué realidad. Como siempre. Todos tapándose las propias vergüenzas. Como siempre.

1) El auto del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo nº 1 de León de 18 de enero de 2012 que ordena la paralización cautelar de la explotación Nueva Julia, viene de un recurso contra un decreto de la Alcaldía de Cabrillanes que en 2007 otorgó licencias ambiental y urbanística para la citada explotación. El recurso ha sido interpuesto por Filón Verde y Asociación Montañas de Babia-Luna.

La actitud de la alcaldesa de Cabrillanes recuerda a una escena imaginaria de la guerra en la que, en plena batalla de Brunete, uno de los milicianos republicanos lucha en primera fila contra los llamados “nacionales” y, al ver que el ataque fracasa, se pasa al enemigo y dispara a sus otrora compañeros como si nada. Así él también gana. Porque el Ayuntamiento de Cabrillanes es tan responsable o más que la empresa Coto Minero Cantábrico: ha sido una decisión administrativa suya la que ha conducido a esta orden judicial.

2) ¿Han escuchado a alguien analizar jurídicamente el auto que ordena esta paralización, rebatir sus argumentos y decir “esto no es así”?

Seguramente no, porque no ha lugar, de ahí que todos los responsables de esta situación no hayan dicho esta boca es mía. En primer lugar, Coto Minero Cantábrico. En segundo lugar, Ayuntamiento de Cabrillanes. En tercer lugar, Junta de Castilla y León. Y de soslayo, o porque se ha metido de lleno, el Ayuntamiento de Villablino.

3) ¿Qué pinta la alcaldesa de Villablino en todo esto?

La explotación de Nueva Julia (350 hectáreas) se ubica en terrenos de Cabrillanes. Sorprende que la alcaldesa de Villablino haya abanderado los últimos movimientos porque no ha hecho nada más allá de meros trámites respecto a denuncias que parecen fundadas, sobre la “invasión” ilegal de varias hectáreas de monte público y espacios protegidos de la explotación en el término de Villablino. Hay procedimientos judiciales respecto a ello.

4) ¿Qué motivos llevan a algunos medios de comunicación a prestarse al juego sucio de la insinuación y la tergiversación?

Ahí queda la pregunta, seguramente retórica. Únicamente para no olvidar el importante papel que juegan y han jugado.

5) ¿Por qué estas pintadas? ¿Por qué este lío con estas pintadas? ¿Es la primera vez que aparecen unas pintadas de esta naturaleza?

Ni mucho menos. En los últimos años han aparecido otras sobre las que nadie dijo absolutamente nada. A título de ejemplo, recuerda uno unas de muy mal gusto vinculando a la alcaldesa con Victorino Alonso, u otras en Orallo señalando claramente al hoy pedáneo el pasado año. Quienes hoy critican estas, celebraron aquéllas, que no se diferencian en nada de estas. Si acaso por los colores. Aunque a lo mejor es eso, los colores.

6) ¿Por qué IU emite un comunicado insistiendo, entre otras cosas, en la nacionalización de la minería en la comarca?

Sin entrar a lo extravagante de dicha petición en los tiempos que corren, en que el Estado está a quitarse muertos de encima y no a cargarse con más, en 1999-2000 se instó la nacionalización de la MSP con elementos sólidos que mostraban las dudas fiscales y legales de un entramado que hoy, una docena de años después, a nadie se le escapa. Para los interesados, el secretario de Estado de Energía, Nemesio Fernández-Cuesta, compareció al respecto en el Congreso de los Diputados informando a sus señorías de que había suficientes motivos para intervenir aquel entramado. Las consecuencias son también conocidas. ¿Dónde estaban entonces los hoy Verdes, Equo, Filón Verde, etcétera, etcétera? Unos trabajando (se supone, para llegar a la prejubilación), otros desaparecidos y otros mudos. Sin acritud, otro gallo nos hubiera cantado. Como consta de manera profusa en documentación, todas las fuerzas políticas y sindicales se opusieron entre otras peticiones a la de la nacionalización de la MSP hecha desde el equipo de gobierno de IU en el Ayuntamiento de Villablino. Todas a excepción de la propia IU y del sindicato CCOO.

7) ¿Cómo puede atreverse un cargo público a pedir a la administración judicial que levante unas medidas adoptadas en auto o sentencia?

Pues lo han hecho los concejales del Ayuntamiento de Villablino, con su alcaldesa a la cabeza, a excepción del concejal de Ecolo-Verdes. También la alcaldesa de Cabrillanes. Y varias juntas vecinales. ¿Por qué las juntas vecinales de IU en Laciana no se han adherido a esa petición y sí lo ha hecho su portavoz municipal? Difícil de entender.

8) ¿No tiene nada que decir sobre todo esto la Junta de Castilla y León?

Se ha limitado a cumplir la orden judicial de paralización de la explotación, porque no le quedaba otro remedio. Y evidentemente tiene también responsabilidad.

9) ¿Por qué se agrede a una persona y se intenta agredir a las propiedades de una persona vinculada a Los Verdes o Equo cuando estos colectivos no han tenido nada que ver en este tema?

Parece claro que porque ha salido de algún sitio esa orden. Es consecuencia de una serie de hechos que se vienen produciendo desde hace años en la comarca y en los que la alcaldesa y algunos concejales y sindicalistas han tenido también arte y parte. No están muy lejanas las imágenes de la pseudo-manifestación convocada en Sosas de Laciana el pasado agosto, con la alcaldesa (entonces también senadora) a la cabeza.

10) Y una última pregunta: ¿qué hacía el agredido en una cuadra de 60 vacas?

Porque otro de los males que acucian a Laciana, y a otras cuencas mineras, es que unos cuantos prejubilados llevan años trabajando de tapadillo, con nefastas consecuencias para los autónomos y empresarios que lo hacen legalmente (léase, pagando impuestos).

Se echan en falta comentarios sobre estos temas tan impopulares y tal vez impertinentes. Obviamente, sólo me resta expresar la total condena a todos los hechos de violencia y agresión sucedidos estos días, pero también a los enjuagues con los que algunos (¿o todos?) intentan justificarse ante los demás, y puede que con sí mismos.

Este texto ha sido publicado hoy como Tribuna en Diario de León.

martes, 29 de noviembre de 2011

La fuente de la nostalgia

Como quien se asoma a través de una mirilla o de una puerta entreabierta y observa rezagado, intentando evitar que alguien le despierte de ese sueño o tal vez de esa remembranza soñada, las pocas imágenes que se conservan de aquel día resultan ser un regalo para los nostálgicos. Recuerdo pétreo en blanco y negro, imagen grabada ya en muy pocas retinas de los contados supervivientes que quedan, entonces niños de pantalón corto. Ojos cansados de mirar, ojos en los que quedó impregnada la tristeza, ojos en los que se pasmó para siempre la estampa de lo atroz.

El 15 de septiembre de 1935, domingo, fue un día de fiesta en Villablino. Un día de fiesta agridulce, como de una u otra forma terminan resultando todas las fiestas aunque sólo sea porque se tienen que terminar, si uno ha disfrutado, o que la realidad no cumplió sobre lo que uno se había empeñado –ilusamente– que fuese. Fiesta agridulce por la mezcla de sensaciones, emociones y realidades que, como un presentimiento fugaz pero efectivo, estaba presente aquella mañana en la Plaza de Villablino. Alegría, aunque contenida, porque el anhelo de tener una fuente digna en el centro del pueblo y, sobre todo, de rendir homenaje a don Paco Sierra y a su escuela y a lo que significó se veía por fin hecho realidad. Sonrisas, pocas y tímidas, las de ellas sobre todo que, vestidas con los antiguos trajes de sus madres y abuelas, veían en la fuente el reflejo de sus deseos cristalinos de juventud. Melancolía porque, pese a todo, la República, la que estaban viendo todos, no era la que habían soñado. Tristeza, pesar, preocupación, porque unos cuantos vecinos, familiares, amigos, estaban presos tras los sucesos del octubre anterior. Un vacío en cada casa, en cada cama, en cada comida y en cada cena, en cada sustento familiar y en cada recoveco del alma.

El mismo vacío que había dejado la muerte, ya muy anciano, de Manuel Bartolomé Cossío apenas dos semanas atrás en Collado Villalba, viendo de lejos aquel Madrid, tras una larga enfermedad. Cossío, que llevaba postrado en cama varios años, no había querido estar ausente de aquel homenaje al que fuera su gran amigo don Paco Sierra y a la escuela que, con su sustento, él mismo y los institucionistas Francisco Giner de los Ríos y Gumersindo de Azcárate habían creado en 1885. Como último testigo vital de aquel cuarteto y de aquellos días que cambiaron el rumbo del valle, dejó escrito, tal vez presintiendo que la muerte estaba cerca y cuando eso ocurre no conviene dejar cuentas pendientes aunque sean con uno mismo, o con los muertos que uno lleva a las espaldas, su último discurso. Evocador, nostálgico, poético, clarividente, profundo. Discurso leído emotivamente el 15 de septiembre, con él ya enterrado en el Cementerio Civil de la capital:

“Dos aciertos habéis tenido al consagrar esta fuente a la memoria de don Paco Sierra. Para explicaros el primero, tengo que echar mano, como viejo, de mis recuerdos. Dentro de poco, el primero de noviembre hará cincuenta años –medio siglo- que a las once de la noche se apeaban en Río Oscuro, donde entonces concluía la carretera, de un carricoche en el que habían salido de León al amanecer, cuatro personas: el fundador, dos grandes amigos suyos, egregios profesores de la Universidad y gloria del país, y un mozo, discípulo de ambos, que profesor también en ciernes, no fue nunca otra cosa que aprendiz de maestro. Con un farol y a pie hicieron el camino vecinal a Villablino y entraron rápidos en la cocina de don Paco, porque la nieve, según vuestro refrán, no estaba a las puertas pero sí en los altos. De aquella cocina ya no salieron más que para enterarse de lo que creían necesario a sus propósitos. En aquellos escaños, al calor de aquel fuego, proyectaron, meditaron y resolvieron. Y al partir, a los pocos días, para Río Oscuro y León, en la misma forma, sin ruido alguno, sin que nadie lo advirtiera, habían creado en Villablino una fuente.

La sencillez de la figura, os la hace comprender a todos fácilmente. En aquella cocina y en aquellos días se crearon las escuelas, que son siempre fuente de bienes morales imponderables. Don Paco creó esta fuente espiritual en el país, y el país acierta consagrando a su memoria una fuente. […] Pero hay más todavía; hay un segundo acierto. Todos sabemos que la fuente, cuando excede concretamente de su sentido genérico de origen, no es sólo el agua; no es el arroyo ni el manantial; es el agua intervenida por la acción humana para el servicio y bienestar del hombre. Poned una simple teja en agua que se pierde, y habéis hecho una fuente; pero hay que ponerla. En el pensamiento y en la historia este sentido de inmediata utilidad práctica, que con vaguedad acompaña a la fuente, se ha ido cada día definiendo y concretando con mayor energía. […] Todos, servicios de carácter práctico, el cual se acentúa con los tiempos hasta llegar a considerarse la fuente y la abundancia de fuentes como la primera condición para el bienestar de la vida individual y perfecto funcionamiento biológico. Esta palabra es la salud. ¿Hay algo más práctico y útil que la salud? Este concepto ha presidido en la época de los gobiernos filántropos, y nada se ha multiplicado tanto entonces en los pueblos y ciudades como las fuentes. Vosotros los leoneses sois un modelo de ello. Vuestra capital fue convertida por vuestros filántropos en ciudad de las fuentes. Y recordad lo que tan bellamente dicen todas ellas: ‘para la salud del pueblo y ornato de la ciudad’.

Y en esto ha consistido vuestro segundo grande acierto. Porque don Paco era rigurosamente un filántropo, heredero espiritual de los filántropos leoneses de Carlos III. Y así os dejó en Villablino no sólo una fuente de valores imponderables, sino, a la vez y con ello, una fuente inmediata de riqueza material, de mejora de vida y progreso, que era la aspiración de todo filántropo, pues nadie podrá desconocer nunca que de aquel pobrecito ensayo de escuela de lechería ha surgido la copiosa fuente de riqueza de ese ramo industrial en la montaña, y que de aquí se ha esparcido como iniciativa a otras comarcas, y en todo caso ha precedido al enorme actual desarrollo de esta industria en casi toda la zona cantábrica.

He aquí, pues, vuestro segundo acierto. A la creación de una fuente de riqueza material de un filántropo, consagráis una fuente de las que los filántropos amaban. Don Paco hubiera puesto en ella, en lugar de la inscripción con que honráis su memoria, la misma clara y expresiva leyenda de las fuentes leonesas. Y yo os digo, para terminar, lo que él, seguramente también hoy pensaría: que esta fuente sirva en el porvenir, no sólo de salud y ornato del pueblo, sino de hondo y punzante estímulo para la pacificación de los espíritus”.

Además de las emotivas y emocionadas palabras de Cossío, que llevaba a causa de su enfermedad cinco años sin visitar las escuelas y estaba impregnado de nostalgia, apenas nos es dado conocer sobre el acto unas pocas fotos y la crónica que en el diario leonés ‘La Democracia’ escribió alguien con el pseudónimo de Roger. El acto, según la reseña aparecida dos días después, fue “sencillo, emocional y aleccionador”. Y en él intervinieron el secretario municipal Francisco Martínez, en representación de la comisión organizadora; el alcalde Joaquín Rivas Valcárcel; Manuel García-Lorenzana, industrial mantequero establecido en León, por los antiguos alumnos de la escuela; Publio Suárez Uriarte, como viejo amigo de don Paco; José Manuel Pedregal, en representación del patronato de la Fundación Sierra-Pambley; y Luis de Azcárate, que era administrador de la misma y se encargó de leer las cuartillas del discurso póstumo de Cossío.

“El acto dejó honda huella en todos los presentes, tanto por la significación como por el tono sinceramente emocionado de los oradores; en los días de júbilo los pueblos lanzan los pañuelos alegremente al viento, el domingo y ante la fiesta íntima que celebramos, gran parte del auditorio sacaba silenciosamente sus pañuelos para recoger las lágrimas que como homenaje rendían a la memoria de don Paco. Aunque fue mucha la gente presente en el acto, creo que debieron acudir más porque la obra de Sierra Pambley, exige perenne gratitud de todos, absolutamente, de todos los leoneses”, anotaba un lacónico cronista, que lamentaba la tal vez poca asistencia, quizás la propia para un Villablino que entonces no había iniciado su vertiginoso crecimiento y tenía –y tendría durante mucho tiempo– calles de barro en las que deambulaban solemnes las vacas y muy contados edificios de más de dos plantas. Un Villablino que, además, tenía a buena parte de sus obreros entre rejas.

La fuente que se inauguraba había sido construida por suscripción pública en los tres años anteriores tras la iniciativa emprendida por un grupo de antiguos alumnos de la Escuela de Sierra Pambley, quienes ya al poco tiempo de fallecer don Paco, veinte años antes, habían acariciado el anhelo de dedicarle un homenaje de gratitud. Tras barajar varias ideas, habían llegado a la conclusión de que lo más certero sería levantar una fuente, en la que “la cristalina agua que fluya por sus caños […] simbolizará eternamente la obra educativa que sus escuelas deben realizar a través de los siglos”.

La fuente, construida en mármol de la cantera de Cuevas del Sil, donado por la familia propietaria de la misma, los Álvarez Arias de Rioscuro, fue diseñada por el arquitecto Guillermo Diz Flórez (1899-1975), primo y a su vez cuñado de los hermanos Azcárate Flórez y persona muy vinculada, como el resto de su familia, al institucionismo. Aquel día de septiembre, que cuando viene bueno en el Valle trae unos días de veranillo que nada tienen que envidiar al propio verano, no fue sino preludio de un otoño fugaz que al cabo de poco tiempo terminó dando paso a un invierno gélido, oscuro y tenebroso. Un invierno crudo, como ninguno lo había sido. Un invierno que en algunos casos, como una pena irremediable, ha llegado a nuestros días, tal vez para no dejar de serlo más. Un invierno inclemente, que pareció no querer terminar jamás y que un día, ya lejano, hizo trizas la fuente como trizas había hecho ya su esencia. Atrás había quedado, qué nostalgia, la primavera.

(*) Este texto es el primer capítulo del libro 'Laciana. República, Guerra, Represión', que aparecerá en las próximas semanas.