viernes, 22 de octubre de 2010

Ataduras


No ha muchos días que Manolo Sierra alumbró un nuevo mural en la calle Ramón y Cajal de León. Lo hizo llamado por el colectivo Prometeo de la ciudad, asociación de hombres que persigue la igualdad entre hombres y mujeres. Recientemente Prometeo ha organizado un encuentro sobre el sexismo en la publicidad. Algo que nunca hemos terminado de desterrar, y que uno cree que no lo haremos nunca, aunque el tema daría para unos cuantos párrafos. Uno hasta confiesa no saber qué pensar, en la hipótesis de tener que pensar algo, porque que en los tiempos que corren anuncios de prostitución y similares puedan aparecer en (alguna) prensa es, aparte de dantesco, insultante. O que cuando uno abre tranquilamente una web, en principio inofensiva, otra página se abra a la par invadiendo la pantalla sencillamente porque el titular de la página cobra por ello. En fin, como siempre el dinero –poderoso caballero- pone el dedo en la llaga, o trae a colación temas eternos y de eterna disquisición.

El caso es que uno quería hablar del mural pintado por Sierra y los asistentes a ese encuentro. Y a eso iba. Sierra habla de la opresión femenina en ese mural por medio de un zapato deslumbrante encadenado a un contenedor de reciclaje amarillo en el que rebosan elementos que, presumiblemente, avasallan a las mujeres. Elementos que son una mano que levanta un dedo encendido con una luz roja, simbolizando un falo y una caja con las pastillitas azules del milagro de lo ya inerte. En el otro contenedor, objetos aparentemente más inofensivos, pero tan mordaces o más que los anteriores. La televisión, por ejemplo.

Prefiero no contárselo. Si tienen ocasión véanlo ustedes mismos. Y al final, como dice la leyenda del mural “tira a la basura todo lo que te oprime… y rompe las cadenas… que te pone el amo… y con la bomba…, tú verás”. Aunque algunas mujeres (está demostrado y siente uno decirlo) han utilizado la legislación que las protege frente a la violencia machista, y eso puede distorsionar los hechos con el famoso “pagan justas por pecadoras”, está claro que hace falta educación y civismo para superar un problema que arrastramos desde hace demasiado tiempo y ya no debería existir.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

No cabe la menor duda de que hay un sinfín de mujeres cruelmente maltratadas, pero yo me pregunto, ¿cómo se puede evitar este maltrato en la intimidad del hogar, si la mayoría de las veces, no se conoce hasta que hay un hecho realmente espeluznante?. ¿cual es la causa de estos tratos vejatorios? ¿Qué induce al "hombre" a abusar de su compañera, esposa, vecina, o lo que sea?.¿Qué soluciones habría?.

Groucho Marx dijo...

¡Cualquiera sabe, Anónimo! Tema complejo, espinoso y delicado.

Tere dijo...

Y la fracesita que muchosss hombres dicen"Estáis mas protegidas que el Oso Pardo" anda que no es machista. Esa es la educación que se esta enseñando en este valle.

Groucho Marx dijo...

Hola Tere, te mentiría si te dijera que no había escuchado la frase, porque la he oído más de una vez. Huelgan comentarios, pero la poca o nula educación de quien dice eso no es cosa del valle, creo que el problema es más bien general y está relacionado con el civismo.