viernes, 8 de octubre de 2010

"Bruselas comprende"


Desapercibido pasó el editorial de ‘El País’ del pasado 4 de octubre, y uno piensa que debería leerse incluso entre líneas para ver un mensaje claro y conciso, más allá del titular “Bruselas comprende”. Porque si bien es cierto que la UE “ha dado un respiro” a España dando por bueno el Real Decreto de ayudas al carbón, ha dicho que esas ayudas se acaban en 2014, y no sólo eso, sino puesto como condición que así ha de ser.

Según el periódico de Prisa, “dichas ayudas no pueden justificarse fácilmente por la necesidad de garantizar el suministro eléctrico, puesto que en estos momentos el parque español de generación está sobredimensionado, con una de las más altas tasas de penetración de renovables en el mundo y con plantas de ciclo combinado de gas natural que están operando un número de horas muy inferior al previsto en sus planes de explotación”. Y alude a la carencia de justificación medioambiental, o a la meramente económica.

Sin embargo, se deja muy clara “la razón que explica” que los gabinetes de España y otros varios países europeos -Alemania, por ejemplo- no quieran finiquitar la minería, y no es otra que “el problema social creado en las zonas que históricamente han vivido de la extracción de carbón para los que no existe, de momento, una actividad económica alternativa”. Y dice el editorial que en este plazo de cuatro años es “imperativo construir esa alternativa”.

El editorial expresa claramente que “son más rentables, desde el punto de vista del interés general y de los propios habitantes de esas zonas, las ayudas para implantar empresas con futuro que seguir subvencionando una actividad que se encontrará una y otra vez con los problemas de distorsión del mercado, la oposición de las autoridades europeas y el perjuicio al consumidor de electricidad”.

Por una vez y sin que sirva de precedente, uno coincide con el editorial del principal periódico de nuestro país. Y piensa que qué poco hemos aprendido, aunque la lección sea difícil de aplicar. Las francesas Lorena y Nor-de-Pas-Calais, las belgas de Valonia, las escocesas o las inglesas, todas las minas han ido cerrando e intentando aplicar una reconversión muy complicada.

Desde luego, prolongar la agonía como parecen pretender todos o casi todos los agentes implicados, no es solución, si es que la hay. Desde luego, escuchando las palabras de ayer de Joaquín Almunia, uno cree que no. Que en vez de 2014 sea 2018 ó 2020, lo único que permitirá será enriquecer al empresario de turno, aunque tal vez existan otras razones como un magnífico plan de explotación a cielo abierto, el caramelo más dulce. Porque esos pocos jóvenes mineros que hoy quedan y los no mineros de las cuencas, dentro de cuatro o diez años serán un poco menos jóvenes pero aún estarán en edad de trabajar, y sus hijos serán niños o adolescentes, y etcétera. El resto es obvio.

No hay comentarios: