jueves, 28 de octubre de 2010

Manos de algodón


"Me gusta sentarme en la cama, donde madre se sentaba, y coger ahí mismo su caja. Cuando lo hago, además, palpo la colcha de ganchillo que ella misma había bordado. En cada esquina tiene las iniciales de ella y de padre. Es un recuerdo más, este material, de todos los que conservo en mi casa. Ese ganchillo de tacto suave como el terciopelo, además, me hace recordar lo suave de la piel de madre. La piel de sus manos, las que cuando yo era niña me bañaban. Aquellas manos rotas por el trabajo pero tan suaves, que diríase que eran de algodón. La piel de su cara, aquella que yo, también cuando era niña, besaba. La piel de su vientre, en el que, de niña, a veces me recostaba. Añoro su piel, sus manos, su cara. Porque de madre, con los años, sólo me han quedado los recuerdos, la colcha de ganchillo y esta vieja caja de hojalata. Pocas o muchas cosas, tal vez más de las necesarias…"

Fragmento de 'María del Alba' (inédito)

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