miércoles, 3 de noviembre de 2010

Amaneramiento marcado


Hoy ha saltado a las páginas de todos los periódicos la noticia de unas oposiciones convocadas por el Ayuntamiento de Ponferrada para cubrir unas plazas de bombero. Nada grave, si no fuera porque entre los requisitos para la admisión de cada una de las tres plazas a concurso para “bombero conductor”, en la retahíla de condiciones presuntamente normales, se incluye un “cuadro de exclusiones médicas” tales como: “personalidades esquizofrénicas y ciclotímicas en grado exagerado”, “las perversiones sexuales, exhibicionismo, paidofilia, necrofilia” y “los tics, el hábito espasmódico grave y el amaneramiento marcado”. No se sorprendan, han leído bien: amaneramiento marcado.

La palabra, que es un tanto ambigua por sí, es de claro entendimiento en el contexto en que se ubica en este caso. Y como cabe suponer fácilmente, las protestas saltaron ayer mismo, cuando alguna web leonesa se hizo eco del asunto, que llevaba publicado en el Boletín Oficial correspondiente desde agosto. Y el alcalde, que es a su vez diputado nacional del Partido Popular, inmediatamente pedía disculpas y recordarnos que el error se debía a que las bases habían sido copiadas de una convocatoria del cuerpo de Policía Nacional de 1983. ¡1983! Y que ese error había sido cometido por la Generalitat de Cataluña en la convocatoria de unas plazas de Mossos D’Esquadra, por el Gobierno Vasco en las de la banda de música de la policía, y otras varias instituciones.

¿No habrán tenido tiempo políticos, funcionarios y demás familia, desde 1983, no ya de amanerarse que a uno poco le importa, sino de amañarse, marcarla un poco y redactar unas bases nuevas? Uno no es precisamente admirador del Conde de Romanones, pero ¡joder, qué tropa!

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