jueves, 18 de noviembre de 2010

Par de dos


Del aquí no pasa nada de la campaña electoral para la Presidencia del Gobierno hace dos años de José Luis Rodríguez Zapatero, a las perlas de hoy, han pasado muchas cosas. Y esas perlas son, entre otras: “la mejora es aún tan débil que no asegura un cambio irreversible de tendencia”, “el número de desempleados sigue siendo inasumible”, “en España hemos sufrido con particular intensidad la destrucción del empleo”, “hay recuperación de la economía española, pero ésta es aún lenta y también incierta en su progresión”, “es todavía pronto para poder valorar de manera adecuada los efectos de la reforma laboral sobre el empleo” o “si hemos de ser prudentes a la hora de valorar la intensidad en la recuperación del crecimiento, con mayor motivo hemos de serlo en relación con la creación de empleo”. Y etcétera.

Rodríguez Zapatero ha aludido hoy a la “magnitud de la tarea que nos queda por delante para revertir la pérdida de puestos de trabajo que ha traído consigo la crisis”, y ha hablado “de déficits de formación, de rigideces en las relaciones laborales, de pérdida de peso relativo por parte de sectores claves como el industrial, de retrasos atávicos en la apuesta por la ciencia y la renovación”, para concluir aseverando que “nos va a costar tiempo y esfuerzo volver a crear empleo al ritmo que deseamos”. Y etcétera.

Qué salto con pértiga, piensa uno. Porque no queda tan atrás –apenas unos meses- aquel presidente que, aunque ya ojeroso, más delgado y con la sonrisa del talante ya metida en el armario, nos decía aquello de “no estamos tan mal”. Él, que confesaba moverse “siempre en el terreno del optimismo antropológico y no del pesimismo”, ahora parece que se ha caído de la burra. Tarde, pero se ha caído… o le han tirado.

En efecto, hoy ha comparecido en el Congreso un presidente un poco más realista. Él sabrá las razones por las que no lo ha hecho antes. Todo augura un varapalo electoral bastante severo al PSOE en las inminentes elecciones catalanas, y es posible que ese varapalo se extienda a las próximas municipales y autonómicas del próximo año.

En ese escenario, y ovacionado por los suyos, como si hubiera algo que celebrar, Mariano Rajoy ha reprobado una vez más al presidente recordándole que “heredó un país próspero y lo deja en la ruina”, acusándole de proponerse “prolongar esta agonía 18 meses más”. “¿Cómo se puede confiar en un hombre así?”, se ha preguntado, para a renglón seguido decirnos y decirle que “no, no se puede confiar en usted”. Y una vez más ha pedido las elecciones generales: “Debería dar usted la palabra a los españoles, que lo están deseando”. Pero para perla, la frase lapidaria de la jornada: “Un gobernante que fracasa tiene la obligación moral de renunciar”.

Qué pena de clase política, qué pena de debates parlamentarios, qué pena de país y qué pena de todo, piensa uno. Elecciones, poder, influencia y apaga y vámonos. El PP de Rajoy, tan crítico, no ha levantado todavía el mantel de la mesa camilla para mostrarnos cuáles son sus recetas para salir de esta situación, pero a uno con saber lo único que han dicho (hasta el momento) le llega: privatización de ferrocarriles, aeropuertos, servicio postal y otros sistemas básicos y que nunca deberían ser privatizados. Es decir, una burbuja como la anteriormente creada, que repercutiría en el bolsillo de los ciudadanos y, además, enriquecería a otro amigo, de pupitre o de barra de pub, del gobernante de turno. Hay muchos más Villalongas de los que parece, ya se sabe.

Y hablando de fracasos, Rajoy tal vez debería darse por aludido y pensar que en dos elecciones consecutivas ha sido derrotado, y que perder unas elecciones esperando ganarlas, es fracasar. Y que no condenar un caso de corrupción es consentirla, fomentarla e incluso ser partícipe de ella. Y que no haberse disculpado como partido por el error de la guerra de Irak, máxime a tenor de las recientes revelaciones, es vergonzoso. Y que decir que nada más que accedan al gobierno desclasificarán los papeles del Cesid para mostrar públicamente la vinculación de Alfredo Pérez Rubalcaba con los GAL, es un chiste. Que ya tuvieron ocho años para hacerlo… Y etcétera.

En fin, que no sabe uno si Rodríguez Zapatero quiere ver la “salida” que tiene a su espalda en la foto o no, pero uno no la ve con semejante par de dinosaurios. Tanto le da a uno este, como aquel. Par de dos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Unos te dicen una cosa y otros la contraria.Da verdadera pena seguir las informaciones tanto de periódicos como de otros medios. Nuestros dirigentes peleandose por mantener el sillón, no queriendo unos ver los problemas, y no dando ninguna solución los otros, solo nos queda una solución: "ajo" y "agua".
!!!PORCA MISERIA¡¡¡

Piorno dijo...

Quien quiera que esté en el gobierno, la responsabilidad de governar le corresponde íntegramente a él, y no a la oposición; sea cual fuere. La oposición -reflejada en la figura de su jefe-, aunque tuviera capacidad para ello -que en este caso lo dudo mucho-, su cometido no es governar. Está para criticar, para bien o para mal o, al menos, debería estarlo. Aportar soluciones, aunque las tuviera, difícil tarea, cuando el presidente es un iluminado cuya egolatría le impide aceptar cualquir comentario que no sea lo que el quiere oír. Al respecto, basta con escuchar las manifestaciones de alguno de sus defenestrados ministros. Pretender -con comparaciones- minimizar la inepta, incompetente y, en definitiva, desastrosa actuación de un esquizofrénico, no me parece aceptable. Si nos da igual uno que otro ¿para qué vamos a cambiar? Sigamos como estamos; total, par lo que nos queda... ya, qué más da...

Xistréu dijo...

Ha dicho recientemente Federico Mayor Zaragoza que "hemos pasado del silencio de los silenciados al silencio de los silenciosos".
La información la venden los poderosos, plegados a los intereses de los ludópatas de Wall Street, FMI, etcétera.

La España de Transición y los Fondos Miner, vive hoy 20N, con cunetas repletas de victimas y un dinero que se lo lleva don vito en la fardela.

España es un país de derechas, gobernado alternativamente por dos partidos de derechas herederos del franquismo, cautivos del capitalismo salvaje y de Marruecos.
ZP y el barbas son solo títeres, los demás -quienes votamos- una masa ignorante y manipulada.

Haiga salú.