lunes, 20 de diciembre de 2010

Entre todos los entierros sale algún bautizo


La pasada semana un reportaje del ‘Diario de León’ abría su titular con “Laciana se entierra en el Pozo Calderón”. Según el mismo, “la mina más emblemática de Laciana” cierra para siempre y traslada a sus 104 trabajadores a las instalaciones que el mismo empresario abrió el año pasado en Cerredo.

Siente uno discrepar en el fondo y en la forma, titular efectista aparte, porque la mina más emblemática de Laciana es, fue y será siempre el Pozo María, cerrado y sellado con hormigón hace ya una década, y cuya historia algún día alguien contará, se espera, por ser de gran interés. Las obras de su construcción, las crecidas del río que inundaba día tras día las galerías, el accidente en que murieron 10 mineros en 1979, el plan de cierre que en 1992 desencadenó la Marcha Negra -la verdadera Marcha Negra- y tantas y tantas cosas. Calderón acogió en sus entrañas el encierro de la Marcha Negra y el Pozo María el de la huelga de 1999, el más largo, hasta ahora, de la minería lacianiega. Imborrables las escenas de la salida de los 8 encerrados en 1992, un día de nieve tardía pero incipiente, aclarando la negrura de sus pelos, sus barbas, sus gafas de sol y sus 52 días bajo tierra mientras medio centenar de compañeros caminaban desde Villablino a Madrid para que un penoso Ministro de Industria ni siquiera les recibiera.

Según el texto del periódico, “la dirección (de la empresa) asegura que el cierre es temporal, por seis meses dicen, pero todo el valle sabe que el pozo se ha cerrado para siempre. Los hechos contradicen a la burocracia. La empresa ha paralizado las labores de mantenimiento y la reapertura de una mina abandonada tiene costes demasiado elevados”. Cierre, sí, pero con datos objetivos por favor. Pues siente uno discrepar incluso en que el cierre no es de ahora, porque el pozo hace mucho tiempo que ya no funciona como tal; los 104 mineros que hasta ahora trabajaron allí, lo hacían entrando por las galerías abiertas en la montaña del Feixolín, esto es, bastante por encima de donde se encuentra el pozo. Pero supone uno que el asunto queda más periodístico así.

En fin, que aparte de la versión de algunos industriales -entre los que hay de todo, como en botica- y la comparación con Sabero diciendo que “todo comienza como un silencio en el que empiezan a sumergirse los pozos, luego los negocios y al final no quedan ni personas”, parece que se zanja la cuestión con algunas fotos tétricas y poco más: carteles de venta de locales, una vela a la boca del pozo y los negocios vacíos. En fin, será que tiene que ser así, piensa uno. Pero se pediría un poco más de objetividad, porque a pesar de que “dicen que la única oportunidad de futuro que hay ahora en Caboalles es poner una tienda de maletas”, en esa localidad han aflorado al calor de la estación de esquí unas cuantas casas rurales, varias tiendas, restaurantes y otras infraestructuras que ni se mencionan.

¿Tenemos que obviarlo? Tocar las campanas a réquiem, sí, pero en la demografía entre todos los entierros también sale algún bautizo, que la biología nunca se pasará de moda.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

El Pozo vertical de María, creo se inció en los primeros años de 1.950. La que sí es mucho más antigua es la mina que está al lado del antiguo Hospitalillo, con un plano inclinado.
Una vez puesto en funcionamiento el Pozo vertical de María, se inició la construcción del Pozo vertical de Calderón, si bien la mina de montaña existía desde hacía muchos años. Recuerdo oir hablar de los pisos 6º y 8º de Calderón, como tal mina de montaña.
Lo que no comprendo es que en Laciana, donde hace más de cien años que no hay analfabetos, lo hayamos sido tanto y lo sigamos siendo, que no nos permitimos leer entre líneas, para adivinar lo que se tramaba y lo que se nos viene encima.
Comparto en su totalidad el comentario, y tengan la culpa unos o la tengan otros, lo cierto es que estamos, como ya he oido en varios lugares, para ponerle ruedas a la maleta y buscar algún puente que nos acoja para, por lo menos no mojarnos.
!!!PORQUISISÍA MISERIA¡¡¡

COMO_DORE dijo...

Al hilo de la Mina y los puentes, me viene a la memoria un poema de Pablo Neruda, que no reproduzco integramente:

El retrato olvidado
del pueblo en las ventanas
sonríe saludando,
y he aquí ahora
los nuevos puentes:
la claridad los llena,
su rectitud invita
y dice: "Pueblo, adelante,
hacia todos los años que vienen,
hacia todas las tierras del trigo,
hacia el tesoro negro de la mina
repartido entre todos los hombres".

Y pasa el río
bajo los nuevos puentes
cantando con la historia
palabras puras
que llenarán la tierra.

No son pies invasores los que cruzan
los nuevos puentes, ni los crueles carros
del odio y de la guerra:
son pies pequeños de niños, firmes
pasos de obrero.
Sobre los nuevos puentes
pasas, oh primavera,
con tu cesta de pan y tu vestido fresco,
mientras el hombre, el agua, el viento
amanecen cantando.

Saludos,

Olina dijo...

Laciana se va al garete, en lo que ese tio no tenga donde chupar, cerrara todo y se largara, ahi en calderon trabaje yo limpiando los cuartos de aseo, y en la maria, en la paulina, el lavadero, y en otros sitios, me da mucha pena ver como se queda todo.