miércoles, 1 de diciembre de 2010

¿Inmunidad diplomática?


Seguramente hubiera que analizar profundamente los hechos para llegar a una explicación tangencial y concluyente -al menos en parte- sobre la (interesada) filtración (interesada) de todos esos cables y papelotes que diplomáticos y políticos de pedigrí creían a buen recaudo. Interesada filtración interesada porque las filtraciones siempre esconden, al menos, dobles intereses y puede que hasta más. Y dice uno que seguramente haya que analizar los hechos porque, como pasa con el marido que llega a casa y se encuentra a su esposa en la cama con otro, esto puede que no sea lo que parece. En fin, a lo mejor pasa como con todos esos grandes secretos de la humanidad, y algún día se llegue a saber algo.

La conjunción de intereses contrapuestos y unas revelaciones de este nivel han hecho saltar el asunto a grandes titulares en todas las portadas, desde “Le Monde” a “The Guardian”, desde “The New York Times” a “El País”. Pero lejos del marujeo político que nos retrata a un Putin machote que mueve los hilos de Rusia, a un Berlusconi entregado a su vicio de divertimento en multitud juvenil femenina, de un Gadafi que se inyecta botox y es aficionado a las enfermeras rubias y voluptuosas, de una Merkel carente de imaginación y miedosa ante los retos, de los presuntos problemas mentales de la presidenta argentina Cristina Fernández, de un Sarkozy ensoberbecido, y etcétera. Lejos de todo eso, lo interesante -de lo que conocemos de momento- es otra cosa, piensa uno. O mejor dicho dos cosas.

Una, que la seguridad diplomática no es tal, y a la vista está. O bien las bases de datos informáticas donde estaban estos documentos eran vulnerables o bien alguien de dentro los ha cogido y sacado a la luz por la causa o causas que sea. No sabe uno cuál de las dos opciones sería peor. Y dos, los secretos españoles que aparecen documentados. Ese en principio desapercibido “los ministros trabajan para que no prosperen las órdenes de detención” internacionales contra los asesinos del cámara de Telecinco José Couso, asesinado en Bagdag. Y en ese pastel estaban desde la entonces vicepresidenta del Gobierno -“se ha implicado en el asunto”- hasta el ministro de Asuntos Exteriores, pasando por varios jueces y fiscales. Han leído bien: una autoridad española haciendo posible que los asesinos de un español puedan quedar impunes.

Y eso es sólo la punta del iceberg de asuntos gravísimos que todo indica pasarán a mejor vida en un par de semanas, en cuanto saquen otro tema para entretener a las masas de la comodidad del siglo XXI. Total, para algo están la inmunidad diplomática y los aforamientos políticos. Ni siquiera una excusa, aunque fuera burda, se puede esperar porque la callada siempre fue la mejor respuesta a lo inexcusable. Y José Couso tampoco va a pedir ya explicaciones, el pobre.

6 comentarios:

Xistréu dijo...

Lleva uno algún tiempo que no sabe que pensar ante el follón histórico en que nos han metido los putos 'mercados' y estos dóciles políticos que nos gobiernan -y los que desgobiernan-, sin saber si es por las dudas o las certezas.

Mi admirado Noam Chomsky dijo en su día, que Moratinos era de los diplomáticos mejor capacitados de Europa y disponía de la mejor alternativa para pacificar Palestina. Parece ser que, como todos, una vez llegados al poder deben plegarse a los antojos del más fuerte y armado.

Nunca pude imaginar que nadie pudiera entrometerse de forma tan descarada en los asuntos de un estado soberano como el nuestro. José Couso tal vez tampoco. Estoy muy avergonzado por toda la clase política que tenemos, y un tanto acojonado, porque lo que se avecina aún será más salvaje y depredador de nuestros derechos civiles.

Buena entrada Groucho.

Groucho Marx dijo...

Hola Xistreu. Coincido, como no podía ser de otra forma, en tus apreciaciones. Tu admirado Chomsky lo es también mío. Y, por traer algo a colación, ya dijo él que un caso detrás de otro, se ve cómo el conformismo es el camino fácil que conduce al privilegio y el prestigio. La disicencia, en cambio, siempre acarrea costes personales. Cito de memoria, pero qué razón. Y a lo mejor por esto a Chomsky en España no lo conoce ni la madre que lo parió. Aquí con Belén Esteban, Julián Muñoz y cía nos vamos apañando.
Mis saludos.

Anónimo dijo...

Cuanta razón en vuestros comentarios.
Hace poco escuche una entrevista, a uno de estos cerebritos con más masters que operaciones de estética de La Esteban, decir que:
La humanidad, como todas las especies dominantes a lo largo de millones de años, tiende ya a su propio COLAPSO.
Y la verdad es que no sabe uno ya lo que pensar....
El Sr. Cantoná, ha desafiado a todos a que el próximo día 7 de diciembre, todos saquemos los pocos cuartos que hay en el banco. De este modo COLAPSARIAMOS el sistema financiero, para darles una lección.
Seguro que pocas colas veremos.
Las preguntas son sencillas:
Somos conformistas?, Se ha perdido aquél espíritu inconformista y revolucionario?

Saludos
COMO_DORE

Anónimo dijo...

Amigos todos: os sobra la razón y os rezuma por todos los poros de vuestra piel; pero quién tomará nota de vuestros comentarios?. ¿Quién se atreverá a, de una vez por todas, imponer un poco de cordura y por que no, de vergüenza, a tanto vividor como hay, tanto en política, como en finanzas, y en cualquier orden de la vida que otorgue prestancia y
poder?. ¿Cuando conoceremos la verdad de tantos abusos e injusticias como a diario se están cometiendo?.
SALUDOS Y PACIENCIA.

Groucho Marx dijo...

Como_Dore, me temo que las buenas intenciones y los atrevimientos pasaron -hace ya mucho, demasiado tiempo- a la historia. Somos imbécilmente cómodos.

Anónimo: sobre quién tomará nota de nuestros comentarios, seguramente nadie. Pero uno no aspira tanto. Éste sólo es un espacio de amistad y un rincón donde hacer terapia literaria-lectora, o intentarlo. Algo así como un autotratamiento frente a "tantos abusos e injusticias"...

Piorno dijo...

Couso murió cumpliendo con su deber, como tantos otros reporteros de Guerra; por ejemplo, como el hijo de Julio Anguita que, por cierto, murió en la misma guerra, aunque de éste apenas si se habló. Claro, a Garzón y a su grupo mediático la muerte de Anguita no le importó lo más mínimo. ¿No vendía? ¿No proporcionaba publicidad? ¿O fue, quizá, porque a éste lo mató un misil iraquí? Josh Billings dijo: “Todos los hombres, cuando mueren, son iguales”. Evidentemente, se equivocó.