miércoles, 22 de diciembre de 2010

Perdonen la tristeza


Lo mejor de que llegue la Navidad es que en unos pocos días uno sabe que hasta que pase un año no tendrá que volver a soportarla. Y es que uno no cree en la Navidad porque le repatea la adoración y el culto a los seres superiores, en lo terrenal y en lo religioso, porque nadie es más que nadie. Y un culto de esos tan anacrónicos que debieran ya ser pasado es lo que es la Navidad, aunque hoy -claro- se ha convertido más en consumismo, falsa palabrería de mercado y una bondad tan exacerbada como artificial, que lo menos que producen es naúseas. Sin embargo, cree uno en los buenos deseos y los mejores sentimientos de alguna poca gente. Y cree uno que para compartir mesa y mantel, copas, encuentros, pasar un buen rato, ver una sonrisa o regalar un ramo de flores no hace falta ninguna disculpa. Aunque el mundo no sea color de rosa, para eso están las flores, aunque se terminan marchitando por mucho que uno quiera o intente evitarlo. Y es una pena, pero la vida misma. Así que como diría el jefe, perdonen la tristeza.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Las flores caducan como la vida misma, que lástima, pero también la Navidad viene y se va, y un año más nos hace cargarnos de añoranzas, de recuerdos y de huecos que no lograremos rellenar.
Estamos condenados a recordar y que nos recuerden, pero no podremos cambiar este mundo en el que vivimos.

A pesar de todo, paz y felicidad y que en el 2011 se puedan solucionar algunos de los problemas que padecemos.

Anónimo dijo...

Me ha encantado esta entrada y tambien lo que dice, es una gran verdad. Yo tambien creo mas en la tristeza pero espero que con la primavera llegue alguna flor si es posible...
Un beso

Lore