jueves, 2 de diciembre de 2010

Rescatar la epopeya


“La odisea de la trashumancia se borra de nuestra memoria y de nuestros paisajes. Ya no quedan apenas pastores y ganados que atraviesen la Península de sur a norte, o viceversa, de septentrión a mediodía, en una aventura colectiva y personal capaz de unir las montañas cantábricas con las tierras de Sierra Morena, y de guardar en sus ojos la luz del alba perlada de verdes húmedos en el estío de las brañas, o de recordar los tonos cenicientos o anaranjados del crepúsculo invernal en las dehesas más abrigadas de la Extremadura más meridional y leonesa. Cerca de 800 kilómetros de recorrido y de trabajo para mayorales, rabadanes, pastores y zagales y de memoria cargada de enseñanzas acerca de nuestros paisajes y de nuestro patrimonio territorial”.

Así plasma en las primeras líneas de la primera página Manolo Rodríguez Pascual lo que viene a ser un viaje de centenares de kilómetros para cruzar una parte de España de norte a sur, un territorio que él conoce muy bien y al que ha dedicado más de media vida de pasión, de aprendizaje pero también de enseñanza. A las descripciones geográficas e históricas se unen las de lo que Unamuno llamaba la intrahistoria, y ésas son para uno las más importantes, porque se van perdiendo -y las que se han perdido ya- irremediablemente. Anécdotas, caras y cuerpos, recuerdos y hechos de mayorales, zagales, pastores y ganaderías tienen cabida en el relato minucioso que transporta al lector desde los paisajes de la montaña leonesa hasta Zamora, Salamanca, Cáceres y Badajoz, para cerrar el tránsito en Sierra Morena.

Este libro que acaba de publicar Manolo Rodríguez Pascual con el título ‘De Babia a Sierra Morena. Un viaje ancestral por la Cañada Real de la Vizana o de la Plata y otras vías pecuarias’ rescata de nuevo una parte de la epopeya de los pastores con rigor y lirismo a través de 256 páginas. No es la primera incursión del autor, con varias publicaciones que son referencia imprescindible en la materia. En síntesis, un cuidado volumen, de gran formato y edición mimada al máximo, con las no menos impresionantes fotografías captadas por ese belga-asturiano que es Fernando Fernández (Wenaewe). El trabajo se presenta esta tarde en la librería Artemis de León y tiene ya el mérito de ser, qué duda cabe, una aportación fundamental más a las que ya nos tiene acostumbrados Manolo Rodríguez Pascual. Ha sido un placer.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Es una pena que se tenga que renunciar a este y otros oficios tan ancestrales. Al menos me alegro de que surjan libros que dejen constancia de lo que somos.
Sobre la trashumancia y el pastoreo tengo uno de mis recuerdos de infancia, de aquellos que dejan huella y que los años no borra de la memoria, es la poesía de Eusebio Blasco: Un duro al año.
Aún escucho la voz de mi padre, relatando pausadamente las estrofas. Me emocionaba entonces al escucharla y me emociona el recordarla. Poesía fiel reflejo de las injusticias de entonces y de ahora. Poco cambia, si no es para peor. Ya ni para cuidar ovejas...
Saludos

COMO-DORE