viernes, 21 de enero de 2011

Alguien en quien jamás debieron confiar


El 18 de julio de 2005 es ya una fecha en la historia del Valle de Laciana, aunque muy pocos la recuerden. Si pudiera tomarse como una casualidad la coincidencia de día y mes con una de las peores efemérides de la historia de España, también lo sería como símbolo de lo que nunca tendría que haber pasado en el Ayuntamiento de Villablino. Una alcaldesa que no había ganado las elecciones y había accedido al cargo al dimitir su antecesor, se atrevió a desalojar el salón en que se celebraba un Pleno Municipal. Tenía 7 concejales de 17, gobernaba en minoría y hacía apenas un mes había firmado un convenio en el que daba carta blanca a Victorino Alonso para la explotación de cinco nuevos cielos abiertos en el municipio a cambio de unas ridículas contrapartidas.

Nadie se había atrevido nunca a ir tan lejos ni en la firma del convenio, ni en el desalojo del salón del pueblo. No hubo motivo alguno para hacerlo, y ella misma fue consciente cuando, nada más sufrir ese tic, trató a arreglarlo balbuceando que los medios de comunicación podían quedarse. Medidas con las que no estuvieron de acuerdo ni el PP ni IU, formaciones que compartían escaños en la Corporación con el PSOE y que abandonaron el salón, dejando a la alcaldesa sola con su peculiar manera de entender la política. Un PSOE que, dicho sea, la apoyó inequívocamente a nivel provincial, autonómico y nacional tanto antes como después de tales hechos. Primero escenificando un respaldo total al convenio con la presencia de Miguel Martínez y Ángel Villalba, del círculo próximo del presidente José Luis Rodríguez Zapatero, y después expulsando a los militantes de la dirección comarcal que criticaron el documento y la manera en que éste se hizo.

En aquella sesión del 18 de julio el portavoz del PP en Villablino, José Luis Suárez Pastor, desgranó una de las más duras intervenciones que se han escuchado en estos treinta años de democracia y terminó concluyendo, dirigiéndose a la alcaldesa, que “los lacianiegos la recordarán como alguien en quien jamás debieron confiar”. En los meses siguientes, la irrupción en escena de Los Verdes, con un ex alcalde desaparecido durante veinte años que pareció resucitar en el río revuelto, IU se vio forzada a secundar el ofrecimiento hecho por el PP y ambos terminaron presentando una moción de censura que llevó a Guillermo Murias a ocupar de nuevo el cargo. Suárez Pastor, que había dicho en varias conversaciones privadas que no cobraría ni un euro del ayuntamiento, pasó por su parte a tener 1.500 euros mensualmente y a ser teniente de alcalde con quien hasta hace no tanto defenestraba en público y en privado. La alcaldesa “desalojada” se hizo entonces la víctima y habló de injusticia, de incomprensión, de barbas y hasta de machismo. Algunos dijimos entonces que era imposible tener más papo.

Puede parecer recurso fácil echar la vista atrás pero radiografiar el pasado inmediato permite diagnosticar los problemas y entender los sucesos. Pues en aquella sesión se hallan las claves de la trayectoria de Ana Luisa Durán Fraguas, a la sazón senadora muy bien pagada: arrogancia, soberbia, prepotencia, sectarismo y un punto de ignorancia, aparte de mucha mediocridad. Con semejante condimento da miedo pensar de lo que puede ser capaz alguien. Seguramente, de nada bueno. Rubén Blades dejó dicho que el poder no corrompe, el poder sólo desenmascara. Cuando antes de ser alcaldesa y siquiera concejal, Ana Luisa Durán Fraguas escribía algún artículo en el periódico defendiendo a alguien como Pedro Fernández –procesado por la justicia por varias actuaciones presuntamente delictivas en su etapa de alcalde, y que además llegó a estar detenido por simular el robo de un rebaño de ovejas para intentar cobrar un seguro millonario–, no hacía otra cosa que mostrar su escala de valores.

Habría muchos más elementos para analizar sus cuatro años en el consistorio, pero el análisis lo hará el tiempo. En síntesis, cabe dibujar un encefalograma plano con ciertas alteraciones estruendosas. Y en ellas siempre aparece Victorino Alonso, ese empresario tan modélico que ella cree es su amigo. Luego, multas por desacato judicial, el embargo de bienes municipales por su irresponsabilidad, desprecios continuos a sentencias judiciales, la inoperancia en los más absurdos asuntos, la falta de peso político que ha hecho que en cuatro años sea incapaz de comprometer un solo proyecto, la permisividad con el arrasamiento de la comarca, el lastre de aumentar cada día más la deuda municipal, una foto patética inaugurando las obras de demolición del cuartel de la Guardia Civil, el continuo desdén hacia toda la Corporación, la esperpéntica plataforma pro-carbón, el decretazo por sistema y, de postre, el destrozo del Campo de las Escuelas. Lugar en el que ella misma dio clases durante años, y que ha sido derruido sin tener la certeza de que eso va a servir para algo más que para destrozar y eliminar el poco patrimonio que le queda al Ayuntamiento de Villablino. Este daño material y sentimental, esta eliminación de un edificio tan emblemático, esta salvaje destrucción electoralista a más no poder, es ya, como otras tantas cosas, un daño irreparable. Cada uno pasa a la posteridad como quiere o como puede y Ana Luisa Durán Fraguas será para siempre la alcaldesa que destruyó el Campo de las Escuelas.

Para ella, no existe el consenso, no existe el diálogo, no existe la consulta, no existen los demás. Solamente arrogancia, soberbia, prepotencia, sectarismo y un punto de ignorancia, aparte de mucha mediocridad. Tanta que ni siquiera permite darse cuenta a la propia interesada de que lo es. Hoy Laciana está mucho peor que hace cuatro años y esa responsabilidad es de todos los lacianiegos, pero de manera particular de toda la Corporación Municipal y, desde luego, de Ana Luisa Durán Fraguas. Y termino donde empecé, recordando la frase del felizmente ya en retirada José Luis Suárez Pastor aquel 18 de julio: “los lacianiegos la recordarán como alguien en quien jamás debieron confiar”. Lo peor es que nunca debieron confiar en ella, pero en él y en algunos más tampoco.

5 comentarios:

Rio Sil dijo...

Está cerca el 22 de mayo y lo teoricos, lo idealistas, los agoreros y lo chusqueros reengancharan para volver a ejercer de mandatarios si el voto de todos ustedes les encumbra. El mio solo castigará

GRICHANDANA dijo...

Es cierto que no conviene vivir en el pasado, pero la memoria es el mejor arma del ser humano, mal que les pese a algunos. Hechos como el que estamos viviendo esta semana en nuestro Valle nos sirven para colocar a cada uno en su lugar, y algunos están quedando muy cerca del precipicio...
Estamos muy cerca del dia del merecido castigo, cumplamos con nuestro deber y adelante.

Anónimo dijo...

Claro, que el pasado es necesario para juzgar a los políticos, es fundamental. Los políticos son lo que han hecho, o en su caso, justo lo que no han hecho. Por eso yo quiero utilizar mi voto para castigar no solo a la senadora, sino a todos los que nos han gobernado hasta ahora y vuelven a presentarse con mas cara que el cemento. Pero chicos, hace falta alguien que represente justo lo contrario a todos estos. Que no haya formado parte de nuestro triste pasado, que sea honesto, valiente, conciliador, trabajador, con nuevas ideas y sobre todo, que viva en Laciana. Como supongo que no sera asi, al final, apuesto por el voto en blanco. Miles de votos en blanco para demostrar nuestra frustración. Ese sería el resultado ideal.

Olina dijo...

Lamentable todo, ojala este año salga alguien competente y no termine con el Valle, feliz domingo, besos

Anónimo dijo...

Si una persona como esta puede llegar a ser alcaldesa de un pueblo es que el sistema esta podrido o la gente es imbecil.