lunes, 14 de febrero de 2011

El tren turístico, ¿en vía muerta?


Hace más o menos un mes escribía en la tribuna de este periódico que ante los avatares de una minería que cada vez toca más a su fin, entre las posibilidades que existen ya al alcance de la mano en Laciana “ahí está la Ciudad de la Energía, con la que hay que concretar propuestas como un posible enlace a través del tren turístico que dé pie a más, y ahí están las posibilidades de aprovechar los recursos turísticos que pasan, en un principio, por la declaración urgentísima como Parque Natural”.

Acaba de hacerse pública la adjudicación, por parte de la Junta de Castilla y León, de un nuevo estudio de viabilidad técnica y jurídica del manido proyecto del tren turístico de Ponferrada a Villablino, aprovechando la línea ferroviaria construida a la vera del río Sil en 1918 para el transporte de carbón que entonces se empezaba a sacar en las minas de Laciana. Estudio que viene a costar 93.800 euros, aunque ya advierte la nota de prensa que la previsión era de 140.000, de manera que ha salido incluso barato.

Cada vez que se avecinan elecciones el proyecto del tren turístico es sacado a colación sin que hasta la fecha se haya llegado a bosquejar cualquier tipo de intención, ya no digamos materialización. Por las hemerotecas estarán perdidas las noticias de otros estudios de similar naturaleza al de ahora, conclusiones de los cuales nunca se llegaron a conocer, al menos públicamente. La alcaldesa de Villablino se ha apresurado a declarar que esta nueva memoria es “una magnífica noticia”, aunque falte “ver si al final sale adelante”, pues solamente cabe esperar “que este tipo de iniciativas den un impulso a las comarcas y puedan dinamizarlas, como es el caso de Laciana y sus zonas limítrofes”.

Si las palabras responden a los hechos, supongo que coincidimos -sin que sirva de precedente- en lo esencial, que es el deseo de que este proyecto sea una realidad cuanto antes. Y en esa idea coinciden otros muchos agentes sociales y económicos de Laciana y El Bierzo que así lo han expresado. De manera que deberían comenzar a darse pasos en ese sentido, buscando el consenso de todos los municipios por los que pasaría el tren y conformar con la Ciudad de la Energía un ente en el que participasen todos, capitaneados por la misma. Me refiero a esta institución dado que es la más adecuada, en este momento, dados sus fines, intereses, ámbito de actuación y proximidad geográfica, pero evidentemente sin excluir a otras administraciones como la autonómica o la comarcal, si es que pueden y quieren aportar algo y participar.

Parece que lo lógico sería buscar la implicación directa de la Ciudad de la Energía, que abrirá una parte de su Museo Nacional esta próxima primavera. Desde luego, el mismo recibirá anualmente miles de visitas, y un porcentaje de éstas podría ser redirigido hacia la línea de tren concebida como anexo al propio museo. Villablino debería tomar, como municipio de mayor entidad de todos los del recorrido ferroviario y sobre todo como principal interesado, este proyecto como prioritario de máximo nivel. Uno está tentado de decir que ya debería haberse hecho en los últimos años, pero ahora que la tormenta del acabóse parece que ha empezado a oírse desde bien cerca y hasta empieza a mojar, es a todas luces necesario, obligado e imprescindible. Es aquí, entre otros aspectos, donde de verdad tienen que invertirse los fondos Miner.

Como además todo apunta a que el desarrollo urbanístico que pueda haber en Villablino caminará en dirección a la antigua estación -y hay desde hace tiempo determinados proyectos de desarrollo para esa zona-, sólo cabe una planificación que reestructure este espacio tan degradado. En cuanto a los bienes, hoy inutilizados en su mayor parte, de antiguas construcciones vinculadas al ferrocarril y la mina, como la estación, la central térmica, la residencia de solteros, los talleres y demás, debería arbitrarse alguna fórmula que los hiciera pasar al patrimonio municipal o al de la Ciudad de la Energía. Y, una vez esto, que se recuperasen como parte de un complejo de infraestructuras turísticas. Alguno de los servicios de los mismos podría ser explotado por iniciativa privada, que generaría empleo.

En esa virtual circunstancia, desde la llegada a la estación de Villablino deberían disponerse varias opciones para el visitante, adaptadas a todas las edades, posibilidades y preferencias. Estas podrían rutas de senderismo, un paseo por la Vía Verde que finalizara con una visita al Centro de Interpretación del Urogallo, excursiones por los pueblos del entorno y la oferta de algún museo, ya que Villablino debe ser hoy el único municipio con más de 10.000 habitantes que no tiene ni uno. Pero un museo original, no un museo minero de los que ya tenemos magníficos y bien cerca, en Sabero, El Entrego o el Museo Nacional de la Energía. Tampoco uno sobre el ferrocarril, que también existe desde hace muchos años en Ponferrada, sino un museo sobre aspectos singulares propios, como la indispensable historia que relaciona a Laciana con la Institución Libre de Enseñanza y la Fundación Sierra-Pambley o la fabricación de la mantequilla (adecuando lecherías, en especial la de Sosas de Laciana). Sin embargo, hay una posibilidad museística de mayor calado y muy poco practicada, al menos en el entorno, como sería una muestra antropológica que abordara el radical cambio a nivel social, económico, demográfico y en todos los aspectos que la llegada del ferrocarril y la minería supuso para la comarca. Un museo así resultaría innovador y, además, complementario con los antedichos.

Podrían darse varios, pero el principal argumento a favor de esta propuesta es que en algunas líneas de menor envergadura, recorrido y espectacularidad paisajística que la que tenemos, como la del tren del Urola en el País Vasco, con una media de 50.000 pasajeros anuales. Y, sobre todo, la certeza de que esto serviría para complementar el importante auge turístico invernal de la estación de Leitariegos. ¿Volverá a quedar el tren turístico en vía muerta dentro de seis meses, cuando pasen las elecciones? Ojalá que por una vez no y que Villablino sepa ponerse las pilas de una vez.

Este texto ha sido publicado hoy como Tribuna en Diario de León.