sábado, 18 de junio de 2011

En unos días, un hueco


“[…] Cuando el Sr. Alvarado [Ventura] fue nombrado profesor él y mi marido eran dos muchachos solteros que tenían para ambos 2 habitaciones, una cocina y un comedor, y después se casó ese señor y como no había sitio para tanta gente, labranza, fábrica de quesos, criados, etc., Juan se sacrificó y fue a dormir en el desván, trabajando en la Escuela; hubo temporadas que ni desván tuvo y durmió en la Escuela. Esta situación duró hasta que el señor B. Alvarado edificio su casa; 12 años. Por eso Juan le exigió la casa entera como compensación a tan largo postergamiento. Al casarnos Juan y yo, y venir yo aquí, la casa estaba toda ella ocupada por B. Alvarado, éste nos cedió dos habitaciones y a los cuatro meses, al poner su tienda, las necesitó. Fue cuando alquilamos la casa de la plaza, casa que nos pagó D. Paco durante el año que se tardó en hacer para nosotros el piso nuevo que no se hubiera hecho si Juan no se casa, y prueba que para nosotros fue hecho, es que pedí, yo, a D. Paco, la construcción de la terraza que tiene, y este señor me la concedió […]”.

La carta precedente fue escrita por Luisa de la Vega, profesora de la Escuela de Sierra Pambley, a Juan Flórez Posada, sobrino de don Paco Sierra, el 24 de junio de 1915. Habían pasado seis meses casi desde la muerte del fundador de la escuela y los problemas -por el tono, es fácil deducirlo- afloraban. Al cabo de un año, dieron al traste con la época dorada de la escuela, que tuvo que cerrar durante los dos cursos siguientes hasta recomponerse.

El edificio al que alude la carta es la antigua Casa de los Maestros, en la imagen, cuya demolición comenzó el pasado viernes y seguirá en estos días. Este edificio, hecho a base de retales y ampliaciones como recoge la carta, fue también cuadra, laboratorio de la escuela y tienda de comercialización de las mantequillas y los quesos hechos allí. Ahora desaparecerá para que la Fundación Sierra-Pambley levante en su lugar, con fondos del Plan del Carbón, un nuevo edificio que será residencia de estudiantes y nueva guardería municipal. Según el proyecto, el nuevo inmueble se levantará utilizando la piedra del anterior y seguirá el estilo tradicional de la zona, combinando su estilo perfectamente con el de la escuela aledaña.

Todo muy bien, pero... ¿y el museo, será algún día una realidad...?