lunes, 2 de abril de 2012

Cualquier pintada


Léanlo bien y no piensen que es ciencia ficción: entre el pasado viernes y sábado, Manolo Sierra pintaba un mural en Valladolid, dentro de unas jornadas en homenaje a los maestros represaliados por el franquismo, organizadas por la Universidad de Valladolid y el Colectivo contra el Olvido. La tapia de más de cien metros en que se instaló su obra elaborada colectiva con varios vecinos de la ciudad, pertenece a un edificio de la propia Universidad en la calle Juan Mambrilla.

Ahora empieza lo bueno: tras la (presunta) llamada de un vecino que (presuntamente) habría denunciado la pintada “ilegal”, los servicios de limpieza del Ayuntamiento de Valladolid borraron el sábado por la noche -¡sí, el sábado por la noche!- todo rastro. ¿Por qué tiene un ayuntamiento que actuar a hurtadillas? El muro mejor de blanco, que ya irá cogiendo colorcillo con las emanaciones de los coches… pero desde luego nada de colorcillos ni homenajes ni alegorías a lo que, parece, no debe recordarse. Oficialmente el Ayuntamiento de Valladolid ha dicho que ha tratado el mural “como cualquier pintada en la vía pública, independientemente de su contenido político o ideológico”. Añadiendo que esta “cualquier pintada” no había recibido permiso de la autoridad competente. Pues vaya con los de Valladolid, que tratan todas las pintadas así, las borran al momento, incluso los sábados por la noche. Y uno, las veces que ha ido, ha visto siempre más de una, pero o tenían permiso, o justo esa noche las iban a borrar.

Y como, en fin, Manolo Sierra es bastante cabezota y muy aficionado al circo y al boxeo, que son artes de persistencia en el trapecio y de recibir y dar ostias, el domingo volvió a pintar el mural. Ya tiene algo de experiencia en esto de que le borren obras y ya una vez un pintor, dícese que ilustre, le llamó grafitero. Me lo estoy imaginando el domingo resumiéndolo todo en un “con dos cojones”. Y de momento el mural ahí está, aunque el alcalde León de la Riva ya lo ha dejado claro. Por si no lo recuerdan, el alcalde este es aquel de las “paridades-paridas”, la “señorita Pepis vestida de soldado” cuando Carme Chacón fue nombrada ministra de Defensa, los morritos de Pajín y algunas perlas más con las que, de vez en cuando, deleita a su público. Ahora se deja caer con el chiste malo de que este mural puede interpretarse como de apoyo a la huelga por sus colores republicanos. Y que tiene los días contados, que se lo piensa cargar otra vez. Los hay que lo ven todo del mismo color, aunque no tenga nada que ver.

En fin, las palabras del propio artista en alguna ocasión, que vienen muy a cuento: “Personalmente, yo no concibo un cuadro para que no sea visto. Cuando pintas eres un intermediario entre los deseos propios y ajenos. Sin embargo, el arte no figurativo tiene unas dosis de razón potentísimas, invita a leer una obra de una manera diferente, aunque es necesario que esto vaya precedido de una educación. Si desde niños se educa a la gente, verán el arte con más confianza y gozo. El problema no es sólo de los autores sino en la ausencia de una educación colectiva”.

Será eso.